sábado, 14 de julio de 2012

La Ciudad de las Segundas Partes

Hay películas que nos encantan y podríamos verlas todas las veces que nos hiciese falta, sin embargo, cuando una película no nos gusta no consentimos verla otra vez, o la comida por ejemplo, pasé un infierno el día que tuve que probar las ancas de rana (malditas apuestas sin sentido de mi época de estudiante de universidad alcohólica) y juré que jamás en mi vida las volvería a probar.

Chris y June decidieron hacer plan de divorciados para una tarde de Domingo. El plan de divorciados consistía en ir a un buffet y luego al cine (Es lo que hacen los divorciados cuando les toca quedarse con los crios en Domingo) y allí se encontraban dubitativos frente la cartelera. June se moría por ver la remasterización de Titanic en 3D, película que Chris odia a mas no poder. Bueno rectifico (que sino luego me rifa) solo le gusta la última media hora cuando se hunde el asunto y llega la catástrofe, la muerte y los gritos (¿Asi te gusta?).

-¿Que trabajito te cuesta verla de nuevo?

-¿Que no entiendes de "No me gustó"?

-Hay cosas que a la primera no gustan y hay que darles una segunda oportunidad

-Esta película es muy larga y muy aburrida, no quiero perder tres horas de mi vida en algo que se que no me va a gustar

June seguía insistiendo:

-Pero de eso hace mucho tiempo, quizás ahora...

En ese momento Chris supo que June ya no estaba hablando de la película.

Al salir del cine, y mientras se tomaban un perrito caliente paseando por la calle, June escupió las palabras

-He vuelto con él

Y cuando Chris me lo contó es cuando me asaltaron todas las dudas. ¿Por qué en lo que refiere al amor, incluso sino nos gustó la primera parte, estamos dispuestos a ir a por una segunda? June estaba convencida que lo dos meses que llevaban separados le había servido a él para cambiar, yo no opinaba lo mismo, pero no es algo en lo que podamos decidir solo toca esperar y cruzar los dedos para que la cosa salga bien.

miércoles, 11 de julio de 2012

La Ciudad de los Email

Las cartas de amor, las notas con flores, el cortejo, incluso los email, se han pasado de moda... ahora se lleva el sexo por sexo, los sms y los whatsapp. Solo basta ir a alguno de los sitios de moda nocturna en La Ciudad Sin Gente, todo el mundo con sus mejores galas, requetepeinados y requetepetados, aguantando la copa con una pose sexy si son chicas o marcando bíceps, aire o algo mucho peor que tengan hay dentro, hasta que vaya el fotógrafo de turno a hacerles la foto de rigor para que aparezcan en todas las redes sociales.
Hoy más que nunca ligamos con imagen, algo que ya vaticinaba mi profesor de Estadística en la Universidad hace siete años:

-Somos puro marketing, en esta vida te irá mejor si sabes venderte

¿Eso nos convierte en Publicistas y Comerciales Sexuales? Con todo este panorama no es de extrañar que cuando Chris empezó a recibir “emails” de alguien cada noche, se alarmara:

-Ha pasado algo terrible

-Dime

-Mi correo cada noche, a la misma hora, me esta llegando SPAM

-Joder pues borralo

-Su contenido me turba, tienes que verlo

Efectivamente tuve que ir a verlo, con suerte ya tendría algo sobre que escribir, y efectivamente allí estaban, cada noche un email, y cada noche una respuesta de Chris:

-Vaya, no se si decirlo en voz alta...

-Dilo, estoy desubicado

-Parece que es alguien que quiere conocerte

Y se hizo el silencio. Conocer a gente ya suena hasta “vintage”. Me sentí en la obligación de amiga de advertir:

-Si sigues respondiendo corres el riesgo de pillar sentimientos


La Ciudad de los Controladores Sentimentales

¿Hasta cuanto puede controlar uno el enamoramiento? ¿Cuantos meses puede mantenerlo a raya? ¿Acaso no es un sentimiento que es incontrolable? Siempre he querido pensar que cuando te enamoras de alguien es inevitable
Después de un Viernes en el que el trabajo te come, en una tienda para la que parece no existir la crisis y en una ciudad donde parecen concentrarse los mayores locos por metro cuadrado, mi amigo Chris salió del trabajo a las diez y media de la noche con ganas de sentarse con un buen libro y una copa de vino, no tenía el día para pornos. Pero una llamada de teléfono y un asunto de otra índole reclamaron su atención. Su amigo Sam le llama porque padece, uhm cómo fue que dijo, ah sí “mal de amores”. Males que viniendo de Sam sonaba alarmante.

En un coche sin ir a ninguna parte, con chucherias y abundante tabaco, a Chris no se le ocurría otro remedio mejor para aliviar ese tipo de males. Sam estaba enamorado de Mr. Legendario (Sí, como el ron), estudiante de cine que vivía para su no productivo trabajo y el cual había sacado unos días para venir a la ciudad sin gente y de paso ver a Sam.

-Se supone que había venido para estar conmigo unos días y resulta que no nos hemos visto tanto-


-Y el tiempo que os habeís visto... ¿Habéis estado bien?-


-Sí, ha sido estupendo... bueno al final acabamos más hablando de un tío que a él le gustaba pero que le trató mal-


Os pongo en antecedentes, el tío era alguien del que Mr. Legendario había estado enamorado hace tres meses. Sam continuó su relato:


-Pero luego en el sexo muy bien, bueno yo al principio estaba bloqueado, pero lo hicimos en el coche y al final su cara me lo decía todo y mi cara le decía te quiero-


-Bueno el sexo cuando va de la mano de sentimientos las primeras veces no siempre es todo química ni va todo como la seda, eso es en las pornos o en los polvo express donde todo te importa poco, solo importa correrte. Pero independientemente del sexo, lo que me preocupa son los sentimientos. Son cosas diferentes-


-El no paraba de repetir que le encantaría estar enamorado de mi, pero que no esta en una etapa de su vida en la que enamorarse sea una prioridad-


Chris pensaba en ese momento que Mr. Legendario no le convenía para nada a Sam





La Ciudad de las Playas

Hoy pese a que el viento no invitaba a ello, he decidido ir con mi grupo de amigos a una playa de pijos cercana a la ciudad sin gente. Como con el viento tragas mas arena que otra cosa, hicimos un corrillo cerca de la orilla, allí la arena esta mas apelmazada, no se levanta y encima se esta mas fresquito, como siempre pasa en las reuniones de mucha gente había varios sub-corrillos (De estas veces que ves de una forma visual y entiendes la teoría de los conjuntos que nos enseñan en primaria). En uno de esos sub-corrillos estábamos yo, Chris, Sam, y dos amigos heterosexuales (el haber empezado la historia con gente homosexual me ha obligado a etiquetar a todo el mundo) Robert, abogado de treinta y tantos asentado y con relación estable y Joseph, funcionario de treinta y tantos también y típico solterón que hay en todo grupo que se precie. 

En un momento acalorado en plena discusión sobre, la verdad es que no puedo recordarlo, pasan Mr. Bañador Rojo y Mr. Bañador Azul. Dos cuerpos despampanantes que hicieron que Chris y Sam se miraran de forma cómplice y que Rob y Jos no entendieran nada. Después de lo que para que Chris y Sam fue un momento a cámara lenta de anuncio de colonia de hombres que salen del agua y que desearías que no salieran de tu cama y de que Rob tuviera que explicarle al perdido Joseph que es lo que había pasado, para Chris y Sam el asunto de la discusión anterior había perdido toda la relevancia:

-Con amigos así yo me negaría a ir a la playa- replicó Chris

A lo que responde Sam:

-Tú con amigos así te los tirarías-

Los amigos heterosexuales y yo ya habíamos hecho otro corrillo para aquel entonces.




Mozita and the City

Siempre he pensado que el mejor contexto para tener conversaciones interesantes es en un coche, ya sea parado o en marcha a lo road movie americana. Si pusiera una cámara en el coche de algún amigo y subieramos los videos a YouTube ese canal “lo petaria” esta claro.

Mis amigos Sam y Chris estaban en el coche de este último que había ido a animarlo del mal de amores y como casi siempre, las conversaciones acaban derivando en sexo. Chris siempre ha dado la imagen de conservador respecto al sexo, una de esas personas que parecía que su doctrina sentimental se rige por la cultura Disney de Príncipes, Princesas y Castillos.

-Creo que este sería un buen momento para hacer una orgía-

Esas palabras viniendo de Chris, a Sam le sonaba a herejía pagana.

-Bueno ya has hecho trios, ya es como el siguiente paso ¿No?-

-Sí, no se. Me apetece. Creo que si me lo ofrecieran lo haría, pero siguiendo mis reglas-

Las reglas según Chris para ese tipo de relaciones que no encajan en la cultura Disney eran, gente no conocida de la que no sepa nada y cuanto menos te cuenten mejor y gente que no sea de la ciudad, cuanto más lejos mejor, así evitar el volver a encontrarselos y tener que hacer el camino de la vergüenza. En el grupo de amigos nuestros, Sam era el más liberal respecto al sexo, el más experimentado y con más años “en activo”  y Chris parecía ser más conservador respecto a la cultura sexual, pero era algo que de unos años hasta ahora estaba cambiando claramente.

-Para que despues vayas diciendo por ahí que eres “mozita”-

-Sí que lo soy, soy una mocita en la ciudad, “Mozita in the city”-


Bienvenida a la Ciudad Sin Gente

Las mudanzas nunca son faciles. Creía que con treinta años, tres mudanzas y dos cambios de pais a mis espaldas ya estaría acostumbrada, pero no... ah se me olvido mencionar que la mudanza no era mia, sino de mi mejor amiga, yo sigo en el mismo sitio de siempre con el mismo equipaje de siempre.

Para June, el último més habia supuesto una ruptura con su pareja y con el trabajo, así que decidió venirse a la Ciudad Sin Gente, otra artista en paro más. Y alli estabamos en una noche de Invierno, mucha cajas por desempacar, una botella de vino, y cuatro copas para que mis amigos Sam, Chris, June y yo podamos brindar por los nuevos comienzos.


PD: Y así estreno el nuevo espacio en blogger, poco a poco iré trayendome las entradas que fuí publicando en el blog amigo de na0ta81 "La Ciudad Sin Gente" cuyo concepto me encantó tanto que quise englobar mis relatos en la misma ciudad :)