Mis amigos Sam y Chris estaban en el coche de este último que había ido a animarlo del mal de amores y como casi siempre, las conversaciones acaban derivando en sexo. Chris siempre ha dado la imagen de conservador respecto al sexo, una de esas personas que parecía que su doctrina sentimental se rige por la cultura Disney de Príncipes, Princesas y Castillos.
-Creo que este sería un buen momento para hacer una orgía-
Esas palabras viniendo de Chris, a Sam le sonaba a herejía pagana.
-Bueno ya has hecho trios, ya es como el siguiente paso ¿No?-
-Sí, no se. Me apetece. Creo que si me lo ofrecieran lo haría, pero siguiendo mis reglas-
Las reglas según Chris para ese tipo de relaciones que no encajan en la cultura Disney eran, gente no conocida de la que no sepa nada y cuanto menos te cuenten mejor y gente que no sea de la ciudad, cuanto más lejos mejor, así evitar el volver a encontrarselos y tener que hacer el camino de la vergüenza. En el grupo de amigos nuestros, Sam era el más liberal respecto al sexo, el más experimentado y con más años “en activo” y Chris parecía ser más conservador respecto a la cultura sexual, pero era algo que de unos años hasta ahora estaba cambiando claramente.
-Para que despues vayas diciendo por ahí que eres “mozita”-

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